Un mensaje del presidente Sam Simonian con motivo del 120º aniversario de UGAB

Hoy se cumple el histórico 120º aniversario de UGAB. Y es un honor para mí liderar nuestro esfuerzo global para rendir homenaje a cada líder, voluntario, donante y allegado que ha contribuido a una trayectoria extraordinaria llena de sabiduría, compasión y fe en la fuerza del espíritu armenio.
Lo que comenzó en una sala de juntas en El Cairo, Egipto, a principios del siglo XX, ha evolucionado hasta convertirse en la organización armenia sin fines de lucro más grande del mundo, con un nombre que reconocen y en el que confían los armenios de todo el mundo.
A lo largo de estos años, UGAB se ha mantenido fiel a la visión y el compromiso de sus fundadores: mejorar la vida de los armenios en todo el mundo mediante programas educativos, culturales, socioeconómicos y humanitarios, con el objetivo final de garantizar la prosperidad de todos los armenios.
También cabe señalar, que los fundadores pretendían explícitamente que la UGAB estuviera libre de toda afiliación política y se centrara en servir al bien común del pueblo armenio. Ese espíritu quedó plasmado en su lema La Unión hace la Fuerza—un recordatorio para cada generación de que la clave para el empoderamiento armenio reside en abrazar las diferencias de perspectiva, convicción, estatus económico u origen nacional, y canalizarlas hacia una causa común.
Lo cierto es que los fundadores de la UGAB realizaron su labor humanitaria sin haber conocido nunca a las personas a las que inicialmente buscaban ayudar: armenios otomanos oprimidos que luchaban bajo el peso del dominio hamidiano. Pero la historia de UGAB se difundió rápidamente a través de fronteras y océanos, conectando con otros armenios que poseían la misma compasión y medios para unirse a la misión.
Año tras año, década tras década, la presencia de UGAB creció y se expandió, construyendo unared global compuesta por entidades locales que llega a 500.000+ armenios cada año en más de 30+ países.
Hemos sido voces y recursos fundamentales en tiempos de crisis. mantenemos firme nuestro compromiso con la República de Armenia y la Iglesia Apostólica Armenia. Esto nos permite liderar con propósito, actuar con eficiencia y encontrar oportunidades ante los desafíos. A través de guerras mundiales, revoluciones tecnológicas, cambios demográficos, reconfiguraciones territoriales y realineamientos políticos, UGAB logra tener el viento a su favor y mantenerse firme.
Es un legado por el que podemos sentir un inmenso orgullo pero nunca dar por sentado, ya que elmundo parece cambiar más rápido que nunca y la incertidumbre nos impulsa a mantenernos un paso por delante del mañana.
Espero que les inspire todo lo que UGAB ha significado para tantos armenios en tantos lugares y por tantas razones. Agradezco a todos y cada uno de nuestros donantes, voluntarios y personal por demostrar la fuerza perdurable del espíritu armenio a través de generaciones pasadas y futuras.
Con sincera gratitud y aprecio,
Sam Simonian
Presidente de la UGAB
