El Jardín de Infantes del Marie Manoogian celebró el aniversario de Komitás
Es que es una fecha importante: son 150 años del padre de la música moderna armenia. Komitás era musicólogo, vivió durante el #GenocidioArmenio y es quien viajó pueblo por pueblo y recopiló miles de canciones, logrando mantener vivo nuestro legado cultural musical.
Eso se vio reflejado en el acto: música, danza y cultura, que las maestras supieron transmitir a los chicos, y que ellos supieron interpretar con naturalidad. Al entrar al patio -como recibiendo a la gente- ¡estaba el mismísimo Komitas! Era uno de nuestros alumnos, muy bien disfrazado: con un típico libro de canciones de la época, la sotana gris y una cruz colgada del cuello. Varios grupitos de chicos estaban sentados, rodeados de instrumentos típicos armenios, tavlís (juego de mesa armenio), canastas con comidas, vasijas de barro y alfombras armenias. El “Padre Komitás” se acercaba a ellos para conocer sus canciones y tradiciones, y luego tomar nota en su cuaderno. Después de ese trabajo, nuestro Komitás se sienta bajo un árbol a encontrar la inspiración, la tranquilidad, recreando uno de los momentos preferidos de nuestro músico y una de las pinturas más conocidas, que lo retratan a él sentado bajo un árbol. Con este primer acto de bienvenida sonaba de fondo Shushiki, que forma parte de las “Seis danzas” para piano, de Komitás.Vivi Basmadjian, Coordinadora de armenio de esta sección, dio la bienvenida y destacó la importancia que tiene para los chicos y para la institución de que los padres estén presentes en este tipo de actos.
Primero fue el turno de salita de 2, que ofreció una danza muy simpática con una de las canciones más populares de Komitás, Shogher jan. Los chicos estuvieron acompañados de su maestra de danzas, la Prof. Eli Kabadaian y sus oriorts de la sala.
Luego, sala de 3, bailó Haprpan, que es una canción en donde se diferencia la voz femenina de la masculina, y así se vio en la danza, donde por un lado los chicos formaron figuras y las chicas por otro, simulando las típicas rondas de danzas armenias.
Sala de 4 bailó Al Aylughes, una danza movida, con hermosos trajes, que fueron muy aplaudidos.
Por último, sala de 5 hizo “Komitas Shoror”: formaron una gran ronda e hicieron pasos muy bien ensayados.
Luego de estos números de baile, las maestras presentaron un video hecho por los chicos, con la técnica “stop motion” sobre la canción “Gakavig”. La particularidad que tiene esta famosa canción es que vincula al célebre escritor Hovhannes Tumanyan (del cual también celebramos, este año, el 150 aniversario de su nacimiento) con Komitas, ya que la letra es de Tumanyan y la música es de nuestro homenajeado. El stop motion contaba la historia de la perdiz (gakavik) que volaba sobre el Monte Ararat. Por último, la Prof. Andrea Baghdassarian, alentó a todos los presentes a sacar maracas y panderetas y hacer todos juntos Gakavik, junto al coro de todas las salitas. Fue un momento muy emotivo, porque alumnos, familiares y docentes cantaron juntos y con fuerza esta típica canción que seguramente muchos llevan en su memoria de cuando eran chiquitos.
Con este último número en conjunto se cerró un animado y prolijo acto, en el que se vio plasmado el gran trabajo que realizaron las maestras y los chicos. Sonó Komitás en el colegio. A miles de kilómetros de distancia y a decenas de años, las melodías que el Padre de la música rescató, perduran, viven, emocionan.
Eso se vio reflejado en el acto: música, danza y cultura, que las maestras supieron transmitir a los chicos, y que ellos supieron interpretar con naturalidad. Al entrar al patio -como recibiendo a la gente- ¡estaba el mismísimo Komitas! Era uno de nuestros alumnos, muy bien disfrazado: con un típico libro de canciones de la época, la sotana gris y una cruz colgada del cuello. Varios grupitos de chicos estaban sentados, rodeados de instrumentos típicos armenios, tavlís (juego de mesa armenio), canastas con comidas, vasijas de barro y alfombras armenias. El “Padre Komitás” se acercaba a ellos para conocer sus canciones y tradiciones, y luego tomar nota en su cuaderno. Después de ese trabajo, nuestro Komitás se sienta bajo un árbol a encontrar la inspiración, la tranquilidad, recreando uno de los momentos preferidos de nuestro músico y una de las pinturas más conocidas, que lo retratan a él sentado bajo un árbol. Con este primer acto de bienvenida sonaba de fondo Shushiki, que forma parte de las “Seis danzas” para piano, de Komitás.Vivi Basmadjian, Coordinadora de armenio de esta sección, dio la bienvenida y destacó la importancia que tiene para los chicos y para la institución de que los padres estén presentes en este tipo de actos.
Primero fue el turno de salita de 2, que ofreció una danza muy simpática con una de las canciones más populares de Komitás, Shogher jan. Los chicos estuvieron acompañados de su maestra de danzas, la Prof. Eli Kabadaian y sus oriorts de la sala.
Luego, sala de 3, bailó Haprpan, que es una canción en donde se diferencia la voz femenina de la masculina, y así se vio en la danza, donde por un lado los chicos formaron figuras y las chicas por otro, simulando las típicas rondas de danzas armenias.
Sala de 4 bailó Al Aylughes, una danza movida, con hermosos trajes, que fueron muy aplaudidos.
Por último, sala de 5 hizo “Komitas Shoror”: formaron una gran ronda e hicieron pasos muy bien ensayados.
Luego de estos números de baile, las maestras presentaron un video hecho por los chicos, con la técnica “stop motion” sobre la canción “Gakavig”. La particularidad que tiene esta famosa canción es que vincula al célebre escritor Hovhannes Tumanyan (del cual también celebramos, este año, el 150 aniversario de su nacimiento) con Komitas, ya que la letra es de Tumanyan y la música es de nuestro homenajeado. El stop motion contaba la historia de la perdiz (gakavik) que volaba sobre el Monte Ararat. Por último, la Prof. Andrea Baghdassarian, alentó a todos los presentes a sacar maracas y panderetas y hacer todos juntos Gakavik, junto al coro de todas las salitas. Fue un momento muy emotivo, porque alumnos, familiares y docentes cantaron juntos y con fuerza esta típica canción que seguramente muchos llevan en su memoria de cuando eran chiquitos.
Con este último número en conjunto se cerró un animado y prolijo acto, en el que se vio plasmado el gran trabajo que realizaron las maestras y los chicos. Sonó Komitás en el colegio. A miles de kilómetros de distancia y a decenas de años, las melodías que el Padre de la música rescató, perduran, viven, emocionan.

















